¿Nuestro tesoro?: El vino.
¿Nuestro palacio?: La taberna.
¿Nuestros fieles compañeros?:
La
sed y la embriaguez.
Ignoramos la inquietud porque sabemos que nuestras almas, nuestros
corazones, nuestros cálices y nuestras vestes manchadas, nada tienen que temer al polvo, al
agua ni al fuego.
-Omar Khayyam, Rubaiyat.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario