A la quinta cerveza le confesé que llevaba un agujero en el alma.
-No es posible -me respondió- la almas son inextensas, recuerda: hay res extensa y hay res cogitans.
¡Que no me gustó que me hablara en inglés pero, bueno...!
-Pues, fíjate, -le dije- que tengo un amigo, le llamamos Tit-OH por lo radical alcohólico... & él me asegura que algunos matemáticos expertos en topología, junto con dos metafísicos & otros teólogos, han podido modelar el alma como un territorio...
-¿& eso...? -Me dijo-
-Pues que ya que los agujeros son el negocio de los matemáticos topólogos, & que las almas son la moneda de los teólogos & de algunos metafísicos, me parece que las almas pueden llegar a tener un agujero... ¿No te parece?
-No, no me parece...
¡Pedí otra cerveza!
Con la caída del muro de "El Retrete" quisimos saber qué podíamos hacer con los pedazos. Cada uno tomó un trozo de él, un camino al azar & terminó en alguna parte (a quien no sabe para dónde va, cualquier bus le sirve). Estos son los fragmentos que cada uno, desde su obligado retiro, envía a sus cómplices para tratar de reconfigurar ese dispositivo que en algún momento pudo ejercer la curvatura suficiente para cerrar los caminos de cada uno en una pequeña nube de espacio tiempo.
agosto 19, 2013
Viñeta 47
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