«El hombre que encuentra que su patria es dulce no es más que un tierno principiante; aquél para quien cada suelo es como el suyo propio ya es fuerte, pero sólo es perfecto aquel para quien el mundo entero es como un país extranjero».
-Hugo de San Víctor (s. XII)
Con la caída del muro de "El Retrete" quisimos saber qué podíamos hacer con los pedazos. Cada uno tomó un trozo de él, un camino al azar & terminó en alguna parte (a quien no sabe para dónde va, cualquier bus le sirve). Estos son los fragmentos que cada uno, desde su obligado retiro, envía a sus cómplices para tratar de reconfigurar ese dispositivo que en algún momento pudo ejercer la curvatura suficiente para cerrar los caminos de cada uno en una pequeña nube de espacio tiempo.
febrero 25, 2009
febrero 18, 2009
Logos-al-día
(No poder, es imposible)
No se puede discutir la piel
como no se puede percudir su meme
&, mucho menos,
lamer, palpar & morder
los argumentos...
Pero, no olvides que...
al cuerpo,
punto de cristalización
de la sintaxis & la retórica,
se le incrustan las palabras
en esa eterna crucifixión de la carne.
(La sintaxis son los clavos
que lo fijan al madero del sentido;
& eso que llamas retórica
no es más que la herida en el costado
por la que se desangran & desaguan
las palabras ya muertas...)
El cuerpo, por su parte,
parece inane en redimir la piel
del pecado original de las palabras.
Por su aroma, su sabor, su savia,
cruzan, sin percatarnos:
los clavos de la cruz,
la sangre & el agua que fluyen del costado,
& la hiel & el vinagre
que deberá beber en su eterna agonía...
No se puede discutir la piel
como no se puede percudir su meme
&, mucho menos,
lamer, palpar & morder
los argumentos...
Pero, no olvides que...
al cuerpo,
punto de cristalización
de la sintaxis & la retórica,
se le incrustan las palabras
en esa eterna crucifixión de la carne.
(La sintaxis son los clavos
que lo fijan al madero del sentido;
& eso que llamas retórica
no es más que la herida en el costado
por la que se desangran & desaguan
las palabras ya muertas...)
El cuerpo, por su parte,
parece inane en redimir la piel
del pecado original de las palabras.
Por su aroma, su sabor, su savia,
cruzan, sin percatarnos:
los clavos de la cruz,
la sangre & el agua que fluyen del costado,
& la hiel & el vinagre
que deberá beber en su eterna agonía...
febrero 04, 2009
Nietzsche (again)
No sólo se ataca para hacer daño a alguien, para vencerle, sino a veces por el mero deseo de adquirir conciencia de la propia fuerza.
W. F. Nietzsche
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