marzo 22, 2008

Dogma-4 Revisited

Todo comenzó con una TASCAM Portastudio de cuatro pistas que adquirí en el mercado a un precio módico en la época en que estas máquinas comenzaban a narrar su epílogo en el campo de la producción casera de audio. Adquirí la TASCAM con la idea de producir con ella el "Trilce & Blues" un proyecto como solista, inspirado en el poeta peruano César Vallejo, que ya va para una década & que no he tenido el valor, la fortuna o los alientos para terminar. Sin embargo, las primeras de cambio con esta máquina me revelaron no sólo su valor práctico sino también la maravilla tecnológica que incorporaba. En las épocas del audio analógico --su disco duro era un tradicional cassette cromado de audio-- estas máquinas integraban no sólo una grabadora de cuatro pistas sino también una mezcladora de ocho pistas con salida estéreo completamente funcional. Su diseño, hay que admitirlo, al lado de la tecnología de los Minidisc, es una de esas maravillas que merecen ser auscultadas a fondo tanto por los arqueólogos como los fanáticos de los gadgets electrónicos.

Fué entonces a partir de los tempranos logros obtenidos con esta multipistas que terminé adoptando el Dogma-4. El Dogma-4 se inspiró en el Dogma-95, particularmente en el voto de castidad que suscribieron Lars Von Trier & otros directores en la producción de sus películas. Si quisiera compendiar en una frase este dogma lo resumiría en la frase del bajista de X-TriBu al momento de grabar Desplazados: "no quiero grabar lo que no pueda tocar en vivo". Sin embargo, con el tiempo, este dogma fue adquiriendo compromisos adicionales como grabación en análogo, tomas al natural evitando toda pirotecnia, tomas completas sin cortes ni remiendos (de chori) & una prevalencia por preservar la espontaneidad & la fuerza del sonido en vivo. Esa vendría a ser, quizás, la segunda parte de mi dogma: "quiero sonar como si fuera en vivo", aunque creo que ese propósito, con los actuales métodos de producción, sólo se alcanza a cumplir medianamente.

Debo aclarar que el Dogma-4 no es una resistencia o réplica a la revolución de silicona de la edición digital; de hecho el ¡Puede ser peor! de la PutreFactum Hunger Banda (año 1998) lo realizamos digitalmente; lo grabamos totalmente en una máquina que muchos gurús de la grabación nos pronosticaron que no daría la talla: un Pentium MMX a 200 MHz. El ¡Puede ser Peor! fue todo un logro en aquella época & tuvo muy buena acogida entre los pocos pelagatos que tuvieron la fortuna, o el infortunio, de escucharlo. Sin embargo, me sentí algo defraudado con el producto pues, en parte, no captaba ese sonido crudo & visceral (ornado con tresillos cha-Bach-ianos a la Oka) que caracterizó a la Hunger Banda en su momento. Captar el instante, la fugacidad del momento, esas volutas de humo que "se disuelven antes de intentar ser algo", como diría Lancelot de las secuencias musicales de Alvin Lee (guitarrista de Ten Years After), era mi mayor preocupación en el momento.

Fué así como volví mis ojos al reino de lo analógico. Los primeros cortes que pusimos a rodar "entre amigos" fueron calificados de primitivos, minimales, de tendencias retro, de espíritu punk en sentido estricto, etc. Comprendimos entonces que habíamos terminado hallando nuestra voz, lo que muchos llaman, & que personalmente no comparto, "un concepto musical". Si la Hunger Banda estuviera viva, ése sería su nicho: sonido analógico grabado en cuatro pistas sobre un cassette cromado & comprimido mediante saturación de la señal de 6 dB por encima del estándar.

Hoy, luego de renunciar al dogma por razones técnicas, me entero del nivel de pirotecnia a que ha llegado la producción de audio hoy en día. Por citar un ejemplo, leía hace poco en un libro de Jeff Strong sobre grabación de audio donde se quejaba de la limitación de Pro Tools a tan sólo 32 tracks monofónicos o 16 estéreo. Recordé, entonces, las palabras de Homero Simpson a Mel Gibson: ¿en qué momento perdimos el camino? Es indudable que la revolución de silicona de la producción digital de audio nos ha llevado a que los productos que los estudios de grabación enchufan a nuestros oídos sean más el producto de genios de la programación que de músicos medianamente competentes. No estoy contra ello, sería como declarar la guerra al photoshop en favor de la daguerrotipia, considero más bien que en esos escenarios donde las líricas buscan más romper las mandíbulas (ver Cioran) antes que edificar una sinfonía, la prelación de la espontaneidad & la crudeza sobre la perfección debe mantenerse.

Entre las historias que circulan en el medio, se dice que Frank Zappa llegó a realizar una grabación de 48 tracks con una grabadora casera de tan sólo cuatro pistas aprovechando la posibilidad que tienen estas máquinas de integrar o mezclar varias de sus pistas en una sola (hacer mixdown)... Estoy hablando de la riqueza & productividad musical de un Frank Zappa & sin embargo, hoy en día no nos alcanzan 32 pistas para producir el demo de tres pelafustanes.

Así pues, pese a renunciar técnicamente al dogma, debo confesar que sigo atado a él en forma más emocional. Posiblemente Sanamed Trío no tomó tan a pecho el dogma en su momento & hasta lo vimos como un capricho más que había que tolerar para sacar a tiempo el "...Stoned!". Lo que ocurrió tiempo después con la producción de los Cuatro Tracks que quisimos poner en la web, me parece que nos aclaró la escena: un dogma se sigue en la medida en que no nos estorbe & sea un camino que nos abrevie los pasos. Algo similar ocurrió con el Dogma-95 en el que se denunciaron algunas películas por no haber seguido el voto de castidad que inicialmente se propuso.

De otro lado, es difícil aceptar lo que somos &, en esa medida, siempre querremos maquillar muestras ejecuciones o reconstruirlas con el pincel digital del Audacity, el Pro Tools o el Cooledit. Entiendo que es algo difícil de superar en un espíritu juvenil, que no es mi caso, pero también tengo la expectativa --como cualquier neurótico-- de que el tiempo me dará la razón pese a que no sé de qué razón se trata, en qué medida el tiempo me la dará & qué importancia tendrá para mí. Por el momento me resigno a incrustar las pistas de bajo en el "...Stoned!" de Sanamed Trío & a llorar un poco la pérdida de la castidad con la adopción del Cooledit para masterizar la obra. Aunque, a esta edad, la pérdida de la castidad más que llorarse debería festejarse.

-Molibdenus.

1 comentario:

Jairo Madrigal dijo...

Estás SAFAO memo-
"Equinus"