¿A cuál? ¿A quién?: al cínico señor del maleficio,
al misterioso búho de alma peripatética!
Singlaremos entonces con rumbo al precipicio,
con rumbo al precipicio y a la nada hipotética,
pero iremos impávidos, ecuánimes, serenos,
diciendo la parábola desdeñosa y estética:
todo vale nada, si el resto vale menos!
Leon de Greiff.
Con la caída del muro de "El Retrete" quisimos saber qué podíamos hacer con los pedazos. Cada uno tomó un trozo de él, un camino al azar & terminó en alguna parte (a quien no sabe para dónde va, cualquier bus le sirve). Estos son los fragmentos que cada uno, desde su obligado retiro, envía a sus cómplices para tratar de reconfigurar ese dispositivo que en algún momento pudo ejercer la curvatura suficiente para cerrar los caminos de cada uno en una pequeña nube de espacio tiempo.
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